El tema de moda y lo que nos causa

•abril 28, 2009 • 1 comentario

Epidemia

(Del griego epi, sobre y demos, pueblo).- Ocurre cuando nuevos casos de cierta enfermedad ocurren en cierta población durante un periodo definido y exceden substancialmente la expectativa basada en la experiencia.

En resumen una enfermedad empieza a presentarse con inusual frecuencia y cierta dificultad para ser controlada. Si el contagio continúa y los números crecen, presentándose casos en diferentes países, se vuelve una pandemia.

Pandemia

(Del griego pan todos, y demos pueblo).- Es una epidemia o enfermedad infecciosa que  se contagia entre grupos de una gran región o incluso a nivel mundial.

De acuerdo al manual de la OMS para periodistas, una pandemia es:

‘Una pandemia es un brote epidémico que afecta al mundo entero. … [que]
afecte a todas las poblaciones, sin que las fronteras nacionales o la situación socioeconómica supongan una barrera’

El siglo pasado se presentaron tres pandemias de influenza, una en 1918 con cuarenta millones de víctimas, otra en 1957 con más dos millones y en 1968 con cerca de un millón.

Existen seis fases de pandemia según este organismo:

Fase

Descripción


1

No se han detectado nuevos subtipos de gripe en seres humanos, el riesgo es bajo

2

No se han detectado nuevos subtipos de virus de gripe en seres humanos, sin embargo circula entre los animales un subtipo que presenta riesgo a los humanos

3

Se notifican casos de infección humana por un nuevo subtipo. No hay casos de transmisión entre seres humanos o solo entre contactos muy cercanos.

4

Se producen pequeños grupos de casos de menos de 25 personas por periodos menores a dos semanas. Hay transmisión limitada entre seres humanos y es muy localizada, lo cual quiere decir que el virus no está muy adaptado a los seres humanos.

5

Focos mayores de infección, con números de 25 a 50 personas. Duración del cuadro entre dos y cuatro semanas. Si bien es localizada la transmisión, el virus está cada vez más adaptado al organismo humano. Aunque no es plenamente transmisible, el riesgo de pandemia es considerable.

6

La transmisión del virus aumenta y se produce una transmisión sostenida en la población general.

Influenza

Es una enfermedad infecciosa causada por virus ARN que afecta aves y mamíferos. El nombre influenza viene del italiano y significa influencia. Los síntomas comunes en humanos son escalofríos, fiebre, faringitis, dolor muscular, dolores severos de cabeza, tos, debilidad y molestia generalizada. En casos extremos, la influenza causa neumonía que puede ser fatal, particularmente para los más jóvenes y viejos entre la población. Es usualmente confundida por el resfriado común, pero es un padecimiento mucho más severo causado por un tipo diferente de virus.

Terror en los años del Terabyte

Hace muchos años, una epidemia era noticia en la radio y los periódicos. Hace unos cuantos menos, era tema del noticiero Eco. Esta ocasión la radio, los periódicos, la televisión y el internet se han encargado de decirnos, y más que decir, bombardearnos con información relativa a la situación epidemiológica actual.

El problema que conlleva esta sobrecarga de información es que pocas veces es realmente revisada, verificada y adecuada a la audiencia que tendrá. Esto en el mejor de los casos provoca desconcierto, en el peor causa terror, de ese que paraliza a algunos, de ese que te hace sentir que hagas lo que hagas, tu vida está en peligro.

Otro problema que trae consigo es la fabulosa alimentación de la imaginación de la gente. Siempre habrá teorías de conspiración y muchas podrán ser atinadas, pero un país como México, la imaginación es una herramienta peligrosa. Cuando llevamos ya más de un par de años conviviendo con gente que aún cree que un líder político venido a menos es el gurú de la salvación de los pueblos.

Los medios nos han puesto en un lugar incómodo estas últimas dos semanas. Nos encontramos entonces entre aquellos que mueren de miedo de salir de sus casas por el potencial contagio, aquellos que han empezado las compras de pánico de vacunas y medicamentos que en su mayoría servirán solo para protegerlos de enfermedades viejas ya que para la actual, hay pocos medicamentos que pudieran dar efecto, finalmente una nueva cepa de un virus implica una química muy distinta al anterior.

Los senadores hace unos días exigían que el gobierno federal comprara vacunas contra la influenza. Más ignorantes no pueden ser, ¿para qué gastar millones en vacunas para un virus que ni siquiera está pidiendo atención en este momento?. Esta ocasión es un virus del cerdo que mutó y empezó a atacar humanos, no el viejo conocido.

Tenemos también a los que dicen que la influenza es pretexto para anular las elecciones próximas a realizarse en la República Mexicana. Por dios, ya basta de cuentos de hadas y de querer ser modernas cenicientas a las que su príncipe salvará de la miseria. Quiero saber si en Canadá o en Nueva Zelanda, o en España vamos a votar los mexicanos, porque ahí también hay casos reportados y la verdad no creo que la OMS se preste a juegos de poder.

Llega a tal grado este último asunto que los grandes teóricos de la conspiración se preguntan el porqué de un simulacro de epidemia de influenza supuestamente efectuado hace unos meses. Si eso realmente sucedió, genial, hubo un simulacro de algo que se presenta por lo menos tres veces cada siglo y que ha borrado una cantidad obscena de gente del planeta. Claro, se me olvidaba que en Atenas en 430A.C. a Pejetetocles un ancestro griego de nuestro actual Peje, le habían hecho trampa con las elecciones y por eso se inventaron una pandemia de fiebre tifoidea durante la guerra del Peloponeso, y mataron a un cuarto de la población de la ciudad y la enterraron con evidencia sembrada de la bacteria para que 2436 años después se pudiera justificar su terrible juego político por científicos de la Universidad de Atenas.

Ahora resulta que tendremos dos epidemias, una de influenza y una de miedo. Por desgracia, la segunda es la más contagiosa y letal.

Qué hacer

Controlar una epidemia no es algo que la persona común y corriente pueda hacer. Simplemente sale de nuestra capacidad. Lo que si podemos hacer es cuidarnos a nosotros mismos, evitarnos riesgos.

Distanciamiento social

Evitar lugares concurridos o donde se conoce la existencia de gente con la enfermedad. Lo cual no quiere decir discriminar. Lugares públicos como plazas comerciales son sitios donde el contagio se hace más posible dada la cantidad de gente que pasa por ellas.

Medidas de cuidado personal

Lavarse las manos frecuentemente. De las cosas más sucias con las que entramos en contacto diariamente son el dinero y el transporte público.

Estornudar en la parte interna del codo. Si una persona infectada estornuda al aire libre, liberará el virus en el estornudo. Si usa su mano para cubrirse, eventualmente tocará algo con lo cual otra persona entrará en contacto, transmitiéndole de esa forma el virus.

Mientras nuestras manos estén sucias, es importante mantenerlas alejadas de la cara, especialmente de boca y nariz que es por donde el virus entra

Es recomendable, si bien no tan efectivo, usar mascarillas cubrebocas (si, cubre-, no tapa-), estos pueden mitigar parte del riesgo en caso de estornudos.

Los alimentos con buen grado de vitaminas, especialmente la C, son bien recibidas para fortalecer el sistema inmunológico, pero el exceso de esta no hará invulnerable al consumidor.

Medidas de salud mental

No caer en histeria colectiva. Eso hará más daño de lo que ayudará a contener la epidemia. El asunto es tomar conciencia y conservar la calma. Nadie quiere una pandemia, pero todos debemos poner nuestro granito de arena para evitar que las consecuencias sociales y económicas sean más grandes.

Hay que ser realistas, el riesgo puede estar a la vuelta de la esquina, pero no significa aún que esté tocando nuestras puertas. Tengamos una actitud madura y cooperemos para mantener un ambiente tranquilo que contribuya al control de la situación.

El perro de mis sueños / Marley y yo

•enero 19, 2009 • 2 comentarios

Hace años, cuando iba en la preparatoria, solía tener un par de hermanastras. Ellas vivían en otra casa, con su madre y eran altamente alérgicas a los animales. El contacto con ellos por periodos cortos era inofensivo, pero un par de horas y se ponían bastante mal.

Sus tíos vivían en el campo, en una casa donde por azares del destino habían llegado unos perritos, no sé si malteses o poodles o maltoodles, simplemente rizaditos y esponjocitos.

Un niño que crece con las mascotas prohibidas desea con toda su alma tener una, y ese fue el caso con esos perros, ya que cuando tuvieron cachorros, ellas quisieron uno.

Como su madre no les permitió tenerlo y las alergias hubieran atacado, el cachorro terminó en mi casa. Habrá tenido unas tres semanas de nacido, apenas y abría los ojos en ocasiones, aún buscaba leche de su madre y cabía en una pequeña caja que olía terriblemente desagradable de tanto que la había orinado.

Le puse nombre y su presencia en mi casa fue disfrazada como un regalo para el hogar. El perro era ‘nuestro’, pero curiosamente eran mis hermanastras las que se sentían dueñas de él.

Durante días y meses lo eduqué lo mejor que pude, jugué con él y compartí muchos momentos, así como si yo mismo hubiera sido un perro. Me acostaba en el piso con él, le quitaba su comida… no, no me la comía… muy seguido. Fuimos grandes compañeros y aprendió a respetarme.

Un día, mi padrastro dejó la casa, y en su prisa por irse, dejó al perro de dos años de edad. Cuando regresó por él, le negamos el derecho a llevárselo y se quedó con nosotros.

Hoy el cachorro de la caja de cartón tiene ocho años y medio y si bien ya no conserva la energía que tenía antes, sigue siendo un perro activo que en cuanto se abre la puerta sale corriendo a veces tan rápido que ni nos damos cuenta que salió. Es amoroso y tiene una extraña fijación por meterse detrás de las cortinas del comedor como escondiéndose.

Cuando fui a ver la película Marley y yo, realmente no tenía muchas ganas de verla, pero mi novia amante de los perros, insistió en ir. Ella pasó mucho tiempo de la película llorando, niña sentimental que se emociona por cada perro callejero que encuentra a su paso.

Yo en lo personal hallé la película de tono ligero, mucho en realidad. Nunca hubo un nudo generador de tensión en la historia, solo pasa de un hecho a otro, como normalmente son las vidas de las personas, con conflictos locales pequeños que en el conjunto tienden a ser menos notorios. El desenlace es triste, pero predecible y más si se hace un poco de investigación previa.

Los perros actores utilizados en la película son fabulosos, y más aún porque a mi me encantan los perros labrador, exactamente del tipo, color y tamaño de Marley.

Lo relevante de la historia es ver como un perro cambia tu vida. Como un perro la complementa dándote su corazón por casi nada a cambio.

Al terminar la película llevé a mi novia a su casa y yo regresé a la mía. Me metí a la cama, llamé a mi amigo canino para que se subiera a la cama, lo abracé y di gracias, a lo que sea que haya sido responsable de que esas niñas idiotas quisieran un cachorro y no pudieran tenerlo en su casa, porque estos últimos ocho, casi nueve años con mi perro, han sido maravillosos.

El último de mis días

•diciembre 12, 2008 • Dejar un comentario

Hoy salí de ese lugar, después de tanto tiempo de ir rutinariamente a él. Mientras caminaba por la puerta, el eco de la presentación que acabábamos de ver jugueteaba en la mente de algunos de nosotros. Para otros más, solo fue eso, una presentación.

Comencé mi camino por los pasillos, eran ya las diez con cinco de la noche, el lugar estaba desierto, el bullicio de la hora había caído ya.

Con pasos largos, y el frío abrazándonos, mi acompañante y yo nos dirigimos al estacionamiento del lugar. Bajamos las escaleras y tomamos cada quién nuestro camino.

En el auto me esperaba ese familiar olor a pino que desde hace una semana y media satura el espacio. Inicié el motor y pude escuchar a detalle cada sonido que este hacía. Fue cuando empecé a sentirme extraño. Reversa y estaba fuera del cajón, primera y dando la vuelta y después de un momento el piso vibrador de la salida a la calle.

Hice una llamada, sin más repercusión. Subí un puente y empecé a sentirme fuera de fase en el tiempo. Mientras bajaba, veía los autos moverse, los ciclistas peregrinos estorbar el tránsito y yo como en otro ritmo.

De repente me di cuenta, el silencio era porque el estéreo del auto estaba apagado. Sin embargo había algo más que me inquietaba. Era como si de pronto todos o casi todos hubieran muerto para mí.

Qué es la muerte para los que se quedan sino una despedida imposible de revertir. ¿Qué es la muerte para los que se van?

Tal vez se siente así. Un silencio abrumador, el tiempo pasando diferente para los que se quedan que para el que se va. Un montón de caras que no verás de nuevo.

Sé que iré de nuevo un par de veces o tal vez más. Pero será más como un recuerdo en la mente del que se quedó, viendo fantasmas, reflejos del que se fue.

La niña que quería votar / Un papá muy poderoso

•noviembre 13, 2008 • 3 comentarios

El domingo fui a ver Swing Vote aquí en México conocida como Un papá muy poderoso.

La película es acerca de una niña con un alto sentido de la responsabilidad y un padre que carece totalmente de ella. Ella se esfuerza por crear la apariencia de que su padre no es un fracasado aún en contra de las acciones de éste que siempre terminan por meterlos en problemas. Es por ello que viven en eterna preocupación de que Servicios Sociales los separen. Molly ha aprendido a cubrir muchas de las necesidades que pudieran presentársele e incluso ha desarrollado habilidades de ‘cargaborrachos’ al tener que lidiar con el moderado alcoholismo de su padre Bud.

Cuando llega el momento de votar en las elecciones para presidente, la responsabilidad cívica de la pequeña hace que le exija a Bud que se vean en la casilla para que el cumpla con su obligación electoral, aún en contra de las protestas de éste.

Como él no se presenta, ella trata de hacer trampa para votar por él y al hacerlo los mete en un problema que deriva en que él tendrá que volver a votar y para colmo de males, debido a que la elección fue terriblemente reñida, su voto será el decisivo entre los dos candidatos.

De ahí en adelante, todo se vuelve una competencia entre el actual presidente y el contendiente para ganar la atención electoral de Bud. Es en ese punto donde se revela lo que considero la parte más importante de la obra, el mensaje principal que nos grita que la política se ha vuelto un juego de estadísticas y preferencias sin sentido. Se vuelve un espectáculo, con los candidatos vendiendo sus convicciones y realizando promesas que no podrían cumplir, tan solo para obtener un voto.

Es interesante que cuando este comportamiento es dirigido a las masas, se torna difuso y de cierto modo imperceptible, pero cuando se usa una lente y se enfoca como los esfuerzos políticos son alineados a los caprichos e ideas insulsas de un hombre, resulta notorio el deprimente panorama que la democracia mal aplicada ha generado.

Como muchas películas, hay final feliz, con los personajes resolviendo sus conflictos y encontrando una enseñanza en la experiencia que vivieron durante el desarrollo de la historia. En especial, este final es un tanto abierto y pudiera parecer decepcionante para algunos, porque las expectativas son alzadas una y otra vez, pero creo que no hubo mejor forma de terminar con el relato, porque al final, lo único que queda al aire, es lo más irrelevante de la película y que a la vez demuestra la sencilla forma en que nuestra atención es manejada hacia asuntos con menor importancia.

Kevin Costner hace un buen papel de padre fracasado, aunque en parte me pareció forzado pero es mayormente apreciativo. La actuación de la niña lleva una buena parte de la carga de la película, pero sinceramente el personaje que me encantó sobremanera fue el del presidente en turno, interpretado por Kelsey Grammer, mejor conocido como el psicólogo Frasier Crane, personaje creado para la serie Cheers, y que más tarde conseguiría su propia serie llamada simplemente Frasier. A él fue al que más gusto me dio ver y creo que se lleva muy buenos momentos de la película.

Si bien no es un clásico, me parece que merece ser vista y analizada. Tiene un buen fondo, disfrazadito con una historia de familia para que puedas digerirlo y no te pese al final de la noche. Así que en mi opinión es que debería estar en tu lista de películas por ver y recuerda, se disfruta mejor en el cine. Además, al ser ligera resulta más sencilla de ver que otras como Quémese después de leerse a la cual mejor debieron llamar Quémese en lugar de verse.

Ahora queda esperar a que salga Quantum of Solace, que es la primera película del 007 que realmente he esperado ver, Casino Royale dejó un muy buen sabor de boca.

Sólo dame una oportunidad

•noviembre 9, 2008 • 3 comentarios

Una oportunidad es lo que piden muchas películas que por tiempo o dinero no veremos. Solo un par de horas dedicadas a ellas, en ese mágico lugar llamado el cine.

Si, es cierto, no siempre el dinero está de nuestro lado. A veces cuarenta y seis pesos de una entrada pueden ser mucho y más cuando los ingresos de los mexicanos suelen ser bajos. Todo esto se complica, si la peli es mediocre o llanamente mala.

Tristemente esto nos ha dejado con tres opciones: comprarlas piratas, esperar a que lleguen a la renta o no ver las películas. La primera es en sí misma reprobable, porque mucho dinero y esfuerzo se invierte en realizar esas producciones como para que no obtengan el retorno que merecen. Si, lo sé, el margen de ganancia es muy grande en ocasiones, pero como todo trabajo que es bueno, debe tener la suficiente remuneración.

La segunda opción, esperar a que lleguen a la renta, es la que se me hace más viable, pero de todos modos no la creo tan conveniente. Muchas veces esperar a que suceda, termina siendo la tumba de el deseo de verlas. Diría que tengo una lista larga o interminable de películas que esperé a que estuvieran a la renta, pero la triste verdad es que es muy corta, porque olvidé cuales eran durante ese tiempo.

La tercera es tal vez la más triste, pero la que suele suceder. El no ver una película, es perderte de una historia, de una visión del mundo o de un fragmento de él. Es, en algunos casos notorios, perder un mensaje, tal vez un grito de las personas que participaron en ella, de quién la escribió, adaptó o dirigió.

Tengo la suerte de haber contratado una membresía para el cine, de estas que te permiten ir cuantas veces quieras al mes por un precio fijo. Así puedo ver las películas sin remordimiento, sin preocuparme si serán buenas o malas, simplemente disfrutarlas.

Hoy fue un fenomenal ejemplo de ello. Si no fuera porque ya estaba prepagada, no hubiera ido a ver la película de ‘Swing Vote‘ o ‘Un papá muy poderoso‘ como la llamaron aquí en México. Nada en contra de Kevin Costner, simplemente no hubiera querido verla de estar en otro contexto.

Contrario a lo que indica la frase ‘el cine es cultura’, pienso que es entretenimiento y ventana para ideas y proveedor de temas de conversación. Por ello apoyo la idea de ir rutinariamente y experimentar con películas que tal vez no parezcan tan interesantes. Ya para los más arriesgados siempre estará la cineteca nacional.

Y ahora, a compartir mis experiencias, para motivar o desmotivar a aquellos que se perdieron en el camino y encontraron este blog, para que vean las pelis que ya vi yo.

Una larga pausa, una árida respuesta

•mayo 18, 2008 • Dejar un comentario

Como una serie larga, muy larga de silencios en un pentagrama, así el mío, si es que se le puede llamar así en un medio que mayormente presenta su contenido de forma luminosa, en las pantallas de los lectores.

Mala fortuna, trabajo, escuela y un tanto de flojera me ha hecho abandonar por un rato esto de los escritos y los blogs. Por ello, doy señales de vida, con la esperanza de poder reiniciar esta tarea de llenar la base de datos que WordPress me obsequió con textos de mi inspiración, copiados o vilmente fusilados a la brevedad posible. Sólo hace falta un poco de inspiración, que ruego que llegue pronto: mi cerebro regresa un BRAIN_STATUS_DRY cuando llamo el Brain.getStatus() antes de comenzar un nuevo post.

Mis Archivos Mis Archivos Mis Archivos

•abril 1, 2008 • 5 comentarios

La primer computadora que vi, usaba discos de flexibles de cinco y un cuarto pulgadas, horrendos estuches negros que contenían un disco que daba la apariencia de papel brillante, que a la mínima provocación se dañaba. Eran los tiempos de la primaria, allá del año ochenta y nueve del siglo anterior. Jugábamos ‘Alley Cat’, en computadoras que seguramente eran ‘dosochentayseis’, a cuatro colores, tres de preferencia, no se fuera a cansar el procesador.

En esos discos que usábamos, cabía la fabulosa cantidad de 720 KB, lo cual en este momento es aproximadamente dos y media fotografías de las que saca mi celular. Tardaban años enteros en ser leídos y por suerte, nunca nos dejaron escribirlos.

Siempre que prendíamos una computadora había que cargarle el sistema operativo, un disco. Luego poníamos el juego y lo cargábamos, ahora ya eran dos discos. Todo esto estaba en la súper poderosa RAM de la computadora, que se indigestaba con tanta información. Mucho de esto, era porque las computadoras que usábamos no tenían un medio de almacenamiento interno.

Con el tiempo, crecí y las computadoras también, y por suerte nuestra vida juntos no termina. Al tiempo que tuve mi primer computadora propia, allá del año noventa y seis, esta venía con un disco interno de 4 GB y en la etiqueta descriptiva decía ‘¡Más de lo necesario para guardar sus documentos!’ o algo muy similar y era cierto, quién iba a necesitar más de eso cuando los amigos Word, Excel y Power Point jugaban a hacernos la vida fácil en la oficina con archivos que cabrían en muchos casos por decenas en los antiguos pero difuntos discos de 5 pulgadas que usé en la primaria. El web aún no gozaba de tan común acceso, por lo menos aquí en México, y no existían cámaras fotográficas digitales por doquier y en donde las había, el término megapixeles no refería a una unidad de medida, sino a un sueño guajiro. El archivo de sonido preferido para tener canciones era el MIDI, por ser liviano y sencillo de transferir, con el pequeño inconveniente de que diferentes sintetizadores darían versiones igualmente dispares de la misma canción. Los WAV eran prohibitivos para guardar sonidos de más de treinta segundos en calidad de radio, por eso estaban relegados a servir como compañeros de los eventos del sistema operativo. El revolucionario MP3 aún no se instalaba en nuestras vidas.

El día de hoy, tengo aproximadamente un terabyte de espacio simplemente en la computadora de escritorio. Eso es aproximadamente doscientas cincuenta veces lo que mi primera computadora ofrecía y el darme cuenta de que casi el noventa por ciento de ese espacio está ocupado, me ha hecho presa de la reflexión. ¿Qué diablos hay en todo ese espacio?, ¿cuántos recuerdos viven ahí?, ¿qué historia cuentan esos cinco millones de archivos?.

Aparte del religioso porno, mis toneladas de programas, tanto descargados como hechos por mí, música, lícita e ilícita, videos de toda naturaleza y las miles de imágenes estúpidas que bajé por no tener algo mejor que hacer, hay copias y copias de archivos que entre backups se duplicaron una y otra vez. Más aún, he encontrado duplicados en respaldos que ayudé a hacer a terceros y que por azares del destino conservé.

Aproximadamente cien gigabytes de archivos repetidos encontré, pero no por nombre en todos los casos, sino por contenido. El número impresionante, casi doscientos mil. Unos cuantos por culpa de Apple y sus inútiles copias del instalador del iTunes, otros tantos ejecutables gracia de los múltiples parches de Windows, un montón de fotos que debí organizar y terminé regando por copiarlas de la cámara en diferentes ocasiones sin recordar que lo había hecho antes ya.

Sé que no recuperaré todo ese espacio, mucho porque no me voy a pasar días borrando archivitos, aunque sea sencillo con la herramienta de la que hice uso. Otro tanto porque son archivos tontos de Windows, o de los programas que uso y por ello nada hay que hacer en este momento.

Al final, lo más seguro es que compre un disco duro nuevo de mayor capacidad o simplemente otro más, para agregar. Pero me ha hecho pensar que debo ser más cuidadoso al copiar mis archivos, y tener mayor empeño al organizarlos tras un backup, para no tener que desperdiciar mi dinero solo porque fui flojo para regresarlos a su lugar original.

Ahora el comercial, que por desgracia tengo que hacer, y no porque algo me obligue a ello, sino que me es importante dar la información completa.

Hay muchos programas para buscar archivos duplicados o clones como algunos les llaman, algunos buscan por nombre, otros por contenido, yo encontré cómodo el FlexTk de Flexense. Busca por contenido y hace algunas otras monerías.

Ah, si, y siempre debo recordar que los backups salvarán mi vida. No quiero que me suceda lo que a mi amigo José, que, aunque de buena voluntad, por prestar su iPod para pasar unos archivos, perdió todas sus cumbias, todo su metal y todo su porno, de una sola intención.